Laura Las Delicias
Daniela las delicias de Maiky
canela-las-delicias-de-maiky

Tusa Moderna Masculina

Amo sentirme amada, pero nada me da más fresquito que ver morirse por dentro a cualquier cabrón que haya golpeado mi ego o el de mis mujeres más cercanas. Lastimosamente tal “sufrimiento” no se torna de mi color favorito puesto que este tipo de especímenes tienen una extraña manera de asimilar “la perdida” de una gran mujer; lo que un hombre puede llegar a extrañar de una mujer no es su mirada, es la manera en la que ella lo mira, no es su perfume, es cuando ella usa su perfume para persuadirlo a él. Y así con cada verbo que que usamos y que termina siendo un adjetivo para ese millón de zombies andantes con los que nos enfrentamos a lo largo del camino. Y cuándo digo “zombies” me refiero a un mortal incapaz de actuar con ímpetu frente a estos obstáculos mentales que le pone a uno la vida día a día. Es su miembro viril el que decide si puede soportar una ida a cine con ella o un almuerzo; por ende no es él quién tiene la capacidad de querer y de afrontar si realmente puede añorar.

No tengo muchos verdaderos amigos hombres heterosexuales y los que he tenido siempre en medio de una “tusa” intentan usar mi incondicional presencia como abismo para sumergir todo ese dolor que parece manifestar su deseo de huir por el pene. ¡Subnormales!

Aprendan a doler y hablo de las muchas mujeres que nos hemos pasado veranos enteros sin querer disipar ese dolor en otros brazos más fuertes que posiblemente estén ahí a la espera hace mucho más que ustedes y no tengan problema en ser utilizados para menguar ciertos momentos que nos hacen “padecer el alma”. Aprendan a sanar sin dejar heridas en otros, aprendan a convivir con esa magia que libera el aislamiento, el abandono, el retiro, la incomunicación, la separación, el desamparo, el encierro, la clausura, el destierro… Volver a nacer.

Luego de aminorar el hecho de haber perdido a una “buena chica” llega con sigo el arrepentimiento; que es como esa visita que se te aparece un domingo a las doce del medio día o ese invitado que llega cuando la fiesta ya se había terminado; se aparece dicho sentimiento desbordado en ganas de regresar, inundando nuestros días en explicaciones que no han sido pedidas; tan molestas como las que uno no está dispuesto a dar. ¡Vaya chiste! Convenientemente (cuándo ya han hecho su duelo en miles de camas y en nuevas pieles han enterrado esos fantasmas mentales que atormentan) se ha acabado ese letargo que los inundaba en alzheimer y regresan a sus mentes los momentos que nunca tuvieron presentes a la hora de cerrar la puerta de un tirón, haciendo demandas, exigiendo, solicitando, pidiendo con el pecho muy pomposo todo ese deseo que solíamos ambicionar para ellos. Con la idea clara de querer reivindicar y pretendiendo creer que todo se mantuvo ahí, inmóvil y fijo ante tanta ausencia. Es allí, en ese preciso instante (después de tantas veces que lo soñé, con la idea fija de que volverías mucho antes) que me he visto en la vergonzosa tarea de decirte que probablemente YA NO ESTOY ENAMORADA DE TI y que muy desde el fondo de mis entrañas nos debo una excusa y me perdono por haberme tardado tanto tiempo, tanta lealtad y fidelidad en dejarte ir.

Por: Michelle Castrillon
Ilusracion: Ela Tamayo

10998132_10204328843475886_1499343613_o

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •   
  •  
  •  

Los comentarios están cerrados.