Laura Las Delicias
Daniela las delicias de Maiky
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El precio de las tetas

EL PRECIO DE LAS TETAS

Cirugía segura YA es una necesidad, especialmente en una sociedad como la nuestra, donde tantas personas se ven encaminadas a transformar sus cuerpos con objetivos como sentirse mejor, ser aceptadas, atraer a otras personas, etc.

Me senté a conversar con una chica en un restaurante cualquiera de Medellín, la cuna de la cirugía plástica, la meca de la apariencia. En el año 2011 entró a un quirófano con el fin de realizarse dos procedimientos: ponerse tetas y hacerse una lipo, y lo que se suponía que era ambulatorio resultó en un mes de difícil recuperación y una hospitalización, que incluyó unidad de cuidados intensivos, entubación y posteriormente una serie de repercusiones negativas en su salud, su cuerpo y en su mente.

¿Qué pasó? Inicialmente se quería poner tetas, pero terminó siendo enredada por un doctor que en pro de embolsillarse más dinero le recomendó hacerse una lipoescultura. Sin embargo, su tragedia no es por haberse hecho dos procedimientos al mismo tiempo, de hecho ese es el máximo recomendado, es más bien por haber caído en manos de un médico incapacitado para realizar los procedimientos, una clínica sin las instalaciones e instrumentos necesarios para responder ante alguna emergencia y un supuesto cirujano plástico fantasma. ¿Por qué fantasma? Porque aparentemente nunca apareció, dijo ella, quien contaba su historia con un aire tranquilo, aunque a veces en sus ojos color miel se asomaban lágrimas y yo me sentía una mierda por haberla puesto de nuevo a recordar todo el episodio. Ella es una víctima de un coctel de irresponsabilidades, no es más, y como ella, hay cantidades exageradas en Colombia, incluso víctimas mortales. En Antioquia el año pasado murieron 13 mujeres por someterse a cirugías plásticas en clínicas no aptas o con médicos no capacitados, es el colmo.

Muchas cosas pueden salir mal en una cirugía, especialmente una practicada por la persona equivocada. La posibilidad de que se produzca una infección en una cirugía es algo menor del 1%, sin embargo puede pasar, al igual que rechazo de los implantes, necrosis de tejidos, llagas, pérdida de sensibilidad, coloraciones anormales en la piel, pérdida de la capacidad de amamantar, asimetrías, cicatrizaciones anormales, hemorragias, trombosis. Literalmente te puedes dañar el cuerpo, e incluso como ya dije, puedes morir.

Un médico que no es cirujano plástico no debería poder realizar este tipo de procedimientos, pero en este, el país del sagrado corazón, cualquier cosa puede pasar. Por eso es mejor “curarse en salud” y revisar que el doctor sea Médico Cirujano Plástico y que haga parte de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva, en donde se encuentran agremiados los cirujanos calificados. También existe la Asociación Colombiana de Cirugía Cosmética, pero en ella está cualquier doctor que haya hecho un curso en otro país, online o cualquier cursillo, por lo que no es recomendable guiarse por ahí.

Las mujeres somos muy vanidosas (aunque existen hombres que nos ganan y con honores), pero es importante determinar las razones por las cuales nos queremos someter a estos procedimientos y antes de meternos a un quirófano es bueno saber por qué lo hacemos, que sea una decisión propia, en pro de sentirnos más a gusto con nuestros cuerpos, para “corregir” algún “defectico” de la naturaleza, pero que por ningún motivo nos sometamos a un cambio porque alguien nos lo sugirió o por darle gusto a alguien más. ¿Si las cosas salen mal, ese alguien cargará con las consecuencias? Seguro que no, esto necesita ser una decisión personal, consciente y estudiada.
Aparte de la recomendación que nos hace la hermosa chica de ojos miel de saber por qué lo hacemos, nos aconseja que revisemos muy bien si el médico y la clínica están en capacidad de realizar el procedimiento y de responder ante alguna eventualidad. Pilas con los irresponsables y las clínicas de garaje, con lo podrida que está la sociedad, ya sabemos que la ética no es un pilar y existen estos “chuzos” donde te operan de cualquier cosa por el sólo hecho de ganar dinero.

Es bueno también pensar en las consecuencias, dice ella. Si todo sale bien, magnífico, pero ¿qué tal si no? Física y emocionalmente te haces un daño, tal vez irreparable, pero ahí no para, el trauma va más allá pues es capaz de destruir relaciones, aminorar tu confianza incluso a la hora de tener sexo, sin mencionar los gastos en los que se incurre porque no es sólo el transporte, es más tiempo entre médicos, clínicas, abogados, denuncias y demandas, si es que decides irte por este camino, lo cual yo recomiendo, a estos desgraciados hay que detenerlos de alguna manera, por muy poderoso que sea el gremio y por muy desgastante que sea el proceso. “Sopesar lo que puede pasar con la razón por la cual te quieres operar” dice ella, y si decides hacerlo, hazlo bien.

Seis años después de su horrible episodio, dice que por fin se siente capaz de hablar del tema, que ya mira sus cicatrices como un recordatorio, que ha ido superando sus traumas a la hora de tener sexo, que está lista para enfrentar las peleas que se le vienen con los médicos y la clínica y que está dispuesta a ayudar a todas las demás personas que se han visto afectadas por este tema, por eso incluso tienen grupos de apoyo, donde se cuentan casos, se dan ánimos y consejos.

Personalmente me fue muy bien cuando me puse tetas, quedaron hermosas, la cicatriz es invisible, no tuve complicaciones de ninguna índole y todo salió perfecto, por lo que es obvio que estoy muy a favor de las cirugías, siempre y cuando se hagan con el mejor médico y en el mejor lugar posible, así sea más costoso, se trata de minimizar los riesgos por todos los frentes.

Es obvio y necesario que algo tiene que cambiar y yo sé que tantas mujeres víctimas unidas no van a seguir siendo ignoradas, este tema con ayuda de las redes sociales cada vez toma más fuerza y ayuda a crear más consciencia en nosotros como individuos, quienes estamos en la obligación de hacer la tarea bien hecha antes de meternos a un quirófano.

Por : La Chica Jugando Con Las Letras

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