Laura Las Delicias
Daniela las delicias de Maiky
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De vibradores, estimuladores, arneses y sexo entre nenas

Lo que viene a continuación es explícito, si lo tuyo no es el sexo lésbico, no leas esto, no es para vos.

Estoy en una tienda de artículos sexuales con mi novia. Ahí parada frente a las vitrinas, rodeada de juguetes, siento como si estuviera en un parque de diversiones pensando en cuáles serán las mejores atracciones, qué ofrecen, cuáles son sus ventajas, sus desventajas. Ahí mirando, sin mayor actividad más que mi imaginación, me siento mojada.

Antes de ella nunca había usado muchos juguetes, con algunas mujeres no era permitido –esas no saben lo que se pierden-, con otras sólo usaba un par, el vibrador de doble estimulación y los huevitos vibradores. Digo que no saben lo que se pierden porque a pesar de que el sexo entre dos mujeres no necesita juguetes para ser delicioso, con ellos se abre un mundo de posibilidades de sensaciones, posiciones, juegos y orgasmos diferentes. Si usted es una de esas mujeres, así no tenga pareja, úselos, confíe en mí y verá que me lo agradecerá la vida entera.

Como soy la más de buenas, ahora tengo a mi lado la mujer más kinky y “dañada” que he conocido y aunque al principio no usábamos más que nuestros cuerpos para darnos placer, un día le mostré mis vibradores y esa cara de maldad que se le salió me demostró que lo que se venía era candela pura. Empezamos a usar junto a nuestras manos, bocas, lenguas, y demás, el vibrador doble y los huevitos, y ¡jum! Con una sonrisa enorme les aseguro que son muy ricos y se siente delicioso que, por ejemplo, mientras te hagan oral te metan un vibrador y si estás muy caliente, un huevito en el culo no cae nada mal.
Está bien, sé que hay muchas mujeres que no gustan del sexo anal, ustedes omitan el huevito pues, pero lo de la penetración con un vibrador o incluso un consolador (odio esa palabra) sencillo mientras te “volean” lengua y te chupan el clítoris, es todo lo rico que hay en el mundo.

“Te quiero meter un arnés”, dijo una noche después de comerme delicioso. Les confieso que me tembló hasta el culo, nunca había pensado en usar uno y como esa mujer tiene una fuerza impresionante, me imaginé que me iba a desbaratar, pero como para seguirnos la corriente estamos, “vale, vamos a comprarlo” le dije, y eso fue lo que nos llevó al comienzo de esta historia, a la tienda de artículos sexuales.

Pierdo la cabeza estando ahí, me la imagino con un arnés puesto, dándome “como a piñata en fiesta infantil”, mientras al mismo tiempo me pone un huevito en el clítoris, después de haberme aplicado una crema “multi orgasmo” caliente… Si uno no se viene muchas veces con toda esa artillería actuando al mismo tiempo, está llevada del putas.
Las ventajas del arnés es que le dejan a ella las manos libres para jugarte con otras cosas mientras te penetra, y a diferencia de lo que muchas personas creen, no es lo mismo a que te penetre un man. Sí que te está entrando y saliendo algo de plástico (o silicona) similar a un pene, pero yo no cambiaría a mi nena con un arnés por un man metiéndomelo, a no ser que ella esté en la misma cama, debajo o junto a mí tocándonos y estemos haciendo un trío.
No lo cambiaría porque ella tiene tacto, sabor, estilo y una capacidad increíble de cogerme durísimo sin necesidad de parar porque se vino.

Entre los geles lubricantes y estimulantes calientes o fríos no podría escoger, me gustan y recomiendo los dos porque dan sensaciones diferentes. Con uno frío uno siente algo como entumecimiento que atrae, es más parecido a cuando alguien te hace oral con un “halls negro” en la boca (que si no se lo han hecho, vaya desquítese que ha perdido mucho tiempo en su vida), pero el caliente hace todo lo contrario, siente uno una cantidad enorme de energía concentrada en el área y es delicioso.

Creo que ya les hice entender que un gel multi-orgasmo es una de las maravillas que se han inventado en cuanto a estimulantes, especialmente los calientes, porque te hacen sentir que tienes fuego en el clítoris y es de esas cosas que te hacen casi rogar que te toquen o que te chupen, o al menos así le grité yo a ella y bueno, como si se le fuera la vida en ello lo hizo y yo quedé de muerte.

Otra cosa que me gusta –aunque no siempre lo hago- porque te cambia el estado de consciencia es un Popper abierto en la habitación. No es necesario inhalarlo directamente, con sólo abrirlo y dejarlo por ahí cerquita, el aire empieza a cambiar y a uno se le van subiendo las revoluciones. Más revoluciones, más se prende el sexo y eso suele hacerlo más rico. Si lo suyo no son las drogas pues no lo haga, pero si lo son o no le disgusta la idea, bien pueda y sígame la corriente, es más, métase un popperazo justo cuando esté alcanzando el clímax, eso lo estalla a uno en otro nivel, es delicioso.

También existen –y me encantan- las velas para hacer masajes con cera caliente, no queman tanto como la esperma de las velas comunes y unos masajes eróticos bien saborizados son muy ricos, eso sí, hay que saberlos hacer, para eso hay que prestar mucha atención a las respuestas que da el cuerpo de tu pareja. Mi novia hace unos masajes deliciosos y como preparación antes de hacerme oral o penetrarme, es muy rico porque mi cuerpo se va relajando y siempre quedo lista para que me haga lo que a sus demonios internos les provoque hacerme.

Las esposas, los látigos, las plumas, las vendas para ojos, todos son ricos, todos los recomiendo, juntos o separados. A nosotras nos encanta amarrarnos y taparnos los ojos, que no se entere la otra de lo que se le viene (sobre todo cuando se va a poner duro y algo violento), que se asombre y descubra las sensaciones en su piel y en su cuerpo cuando no puede ver, que se aguante las ganas de moverse para responder, que se dedique sólo a disfrutar y a recibir placer. De eso se trata siempre, “no hay mayor placer que dar placer”, apúntelo bien y nunca lo olviden, esa es la clave de un polvo inolvidable.

En esto de los juguetes, los consoladores, los geles y demás, es tarea de cada una explorar (sola o acompañada) para descubrir cuáles le van bien, cuáles no, en qué combinaciones y en qué momentos. Sin miedos, sin penas, sin tabúes, sin pendejadas, conózcanse para que se puedan hacer conocer, hablen, jueguen, descubran, ensayen y disfruten.

Finalmente, mi conclusión es que los juguetes no son necesarios, créanme que dos mujeres sin ellos son capaces de hacerse sentir de todo, simplemente son un aditivo delicioso creado para expandir aún más el abanico de sensaciones y placer que pueden darse.

Por : La Chica Jugando Con Las Letras

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